

Hay puertos de crucero que simplemente sirven como punto de llegada. Y luego está el puerto de Kotor.
La sensación que produce entrar en la bahía de Kotor, rodeado de montañas gigantescas que caen directamente sobre el mar, es una de esas imágenes que se quedan grabadas para siempre. De hecho, aunque Dubrovnik suele llevarse toda la fama en esta parte del Adriático, la llegada a Kotor, al menos a mí personalmente, me pareció incluso más impresionante.
Después de navegar durante algo más de una hora, y además, amaneciendo, entre montañas, pequeños pueblos de piedra y aguas tranquilas, el barco termina entrando en una especie de fiordo mediterráneo —aunque técnicamente no lo sea— hasta llegar al pequeño puerto de Kotor, en pleno corazón del casco histórico.
Y lo mejor de todo es que aquí no hace falta coger buses ni recorrer kilómetros para empezar a disfrutar de la ciudad. En cuanto bajas del barco, prácticamente ya estás dentro de una de las ciudades medievales mejor conservadas de Europa.
⚓ Cómo es el puerto de Kotor para cruceros
El puerto de Kotor no es especialmente grande, pero sí muy cómodo para el viajero. Dependiendo del tamaño del barco, algunos cruceros atracan directamente junto al casco antiguo y otros utilizan tenders (barcas lanzadera), aunque en ambos casos el acceso al centro es rapidísimo.
Todo depende del tamaño del crucero. El mío, el Celestyal Journey, de tamaño medio, fondeó en el mismo puerto de Kotor, pero ese mismo día llegó también el Norwegian Pearl, de mucho mayor calado, y tuvo que hacerlo en la bahía por l oque los cruceristas hubieran de desembarcar en tenders que lo acercaban a la costa.
Nada más bajar te encontrarás junto a las murallas de la ciudad vieja, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Todo está muy cerca y se puede recorrer perfectamente a pie.
El arco de entrada a la ciudad amurallada está a apenas 5 minutos a pie del muelle. Encontrarás nada más salir del puerto, justo delante, un paso subterráneo que te sacará a una avenida arbolada que discurre junto al mar. A paenas 3/4 minutos de la salida del paso, a la izquierda, tienes el arco de entrada a Kotor.
Pero una cosa, la llegada en sí ya forma parte de la experiencia. Mucha gente (entre ellos yo) se levanta temprano solo para ver cómo el barco navega lentamente por el fiordo entre montañas y pequeñas iglesias junto al agua. Irás de lado a lado del barco tomando foto, pero te aconsejo que a medida que el crucero se acerque al puerto de Kotor, ya en la bahía, te sitúes en la proa del mismo y disfrutes del atraque.
Si haces este crucero, merece muchísimo la pena madrugar ese día y subir a cubierta.
👉 Una última anotación: debes saber que el fiordo que lleva a la bahía de Kotor es el más austral de toda Europa.
La bahía de Kotor: el gran espectáculo antes de llegar
Antes incluso de poner un pie en tierra, Kotor ya te ha conquistado.
La bahía es enorme, tranquila y está completamente rodeada de montañas. Durante la entrada del barco vas pasando junto a pueblos diminutos de tejados naranjas, pequeñas iglesias junto al mar y casas de piedra que parecen sacadas de otra época.
El paisaje recuerda por momentos a Noruega, pero con ese toque mediterráneo del Adriático. Es probablemente una de las entradas de crucero más bonitas de Europa de las que he hecho hasta ahora.
Muchos pasajeros se concentran en cubierta haciendo fotos durante más de una hora antes de llegar al puerto, y sinceramente, merece la pena disfrutarlo sin prisas, tomándote el primer café de la mañana mientras contemplas el paisaje.

Entrar en la ciudad vieja de Kotor
En cuanto cruzas las puertas de la muralla medieval empieza lo mejor de Kotor.
La ciudad vieja no es enorme, pero sí tremendamente bonita. Todo son callejuelas de piedra, plazas escondidas, iglesias antiguas, ropa tendida entre edificios históricos y pequeños rincones donde parece que el tiempo se ha detenido.
Lo mejor aquí es simplemente perderse. Y si vas sin plano, probablemente te perderás. No en vano la ciudad fue originariamente diseñada como si fuera un laberinto para desorientar a los posibles invasores. Por eso cuenta con tantas callejuelas estrechas, con tanta curva interior e incluso edificios con patios secretos y antiguas rutas de escape.
Incluso Kotor cuenta con túneles subterráneos de la época de la Guerra Fría que se diseñaron para que fueran invisibles desde el aire.


A diferencia de otras ciudades más masificadas del Adriático, Kotor sigue teniendo cierta autenticidad. Llegué allí desde Dubrovnik y la diferencia de tráfico de gente es absimal. Quizás eso haga que la sensación sea de más clama, porque aún habiendo bastante menos cantidad, lo cierto es que sí que llegan bastantes turistas de cruceros, y aún así, a pesar de encontrarte terrazas llenas y pasajes de calle algo masificados, lo cierto es que Kotor sigue conservando ese ambiente tranquilo de ciudad balcánica junto al mar.
La ciudad la puedes recorre en apenas una hora, esa es la verdad. No es grande, y todo depende del tiempo que quieras pasar en ella y el relax que quieras alcanzar.
Qué ver en Kotor
🏛️ La Puerta del Mar, la entrada principal a Kotor
La mayoría de cruceristas entran por la llamada Puerta del Mar, la entrada principal a la ciudad medieval.
Nada más cruzarla aparece una gran plaza con terrazas, cafeterías y edificios históricos de piedra. Es el punto perfecto para empezar la visita y orientarse un poco antes de entrar en el laberinto de calles.
Aquí ya empiezas a notar una de las cosas más curiosas de Kotor: los gatos.


La ciudad de los gatos
Kotor es famosa por la enorme cantidad de gatos que viven en el casco histórico.
Los verás absolutamente por todas partes: descansando en plazas, durmiendo sobre las piedras, entrando en tiendas o tumbados al sol junto a las iglesias.
De hecho, los gatos se han convertido casi en el símbolo no oficial de la ciudad. Hay tiendas de recuerdos dedicadas exclusivamente a ellos e incluso un pequeño museo relacionado con la historia felina de Kotor.
Lejos de resultar incómodo, forman parte totalmente del ambiente de la ciudad, tanto que incluso cuentan con su propio museo que, de verdad, os animo a visitar porque es más que curioso.
El Museo de los Gatos de Kotor
Entre las curiosidades más inesperadas de Kotor está el pequeño Museo de los Gatos, uno de esos lugares peculiares que encajan perfectamente con la personalidad de la ciudad. Y es que los gatos forman parte del día a día de Kotor desde hace siglos. Antiguamente ayudaban a controlar las plagas en el puerto y con el tiempo terminaron convirtiéndose casi en un símbolo local.
El museo es pequeño, pero bastante curioso. En su interior hay fotografías antiguas, ilustraciones, postales, monedas, carteles y todo tipo de objetos relacionados con gatos llegados de diferentes países de Europa. No es un museo para pasar horas, pero sí una visita simpática y diferente mientras recorres el casco histórico.
Además, parte del dinero de las entradas suele destinarse al cuidado de los gatos callejeros de la ciudad, algo que explica también por qué muchos vecinos los alimentan y cuidan continuamente. Aunque incluso sin entrar al museo, basta pasear unos minutos por Kotor para darse cuenta de que aquí los auténticos dueños de la ciudad son ellos.
🏛️ La Catedral de San Trifón
Uno de los edificios más importantes de Kotor es la Catedral de San Trifón, una iglesia católica construida originalmente en el siglo XII.
Su fachada románica destaca entre las calles estrechas del casco antiguo y es uno de los grandes monumentos históricos de Montenegro.
El interior es bastante sobrio comparado con otras catedrales europeas, pero tiene muchísimo encanto y refleja perfectamente la mezcla cultural que siempre ha tenido esta zona del Adriático.


🏛️ La Torre del Reloj y las plazas de Kotor
Otro de los lugares más conocidos es la Torre del Reloj, situada en una de las plazas principales de la ciudad vieja.
Alrededor encontrarás terrazas, restaurantes y pequeños cafés donde sentarse tranquilamente a tomar algo mientras observas el ambiente.
Kotor tiene ese tipo de plazas donde no parece necesario hacer nada especial. Simplemente sentarte unos minutos ya forma parte del viaje.
Lo bueno del callejeo sin rumbo que os recomiendo es que tartde o temprano siempre desembocáis en una plaza, a cuál más agradable que la anterior, y todas dentro de ese ambiente medieval tan característico de esta ciudad montenegrina.


🚶 Subir a la Fortaleza de San Juan: las mejores vistas de Kotor
Si hay una experiencia imprescindible en Kotor es subir hasta la Fortaleza de San Juan, situada en lo alto de la montaña.
Desde abajo ya se ve la muralla serpenteando montaña arriba de una forma espectacular. Y sí, el ascenso cansa bastante, especialmente en verano, porque hay muchísimos escalones y bastante pendiente, pero las vistas compensan totalmente el esfuerzo.
Desde arriba se obtiene la clásica panorámica de Kotor: los tejados medievales, el puerto de cruceros y toda la bahía rodeada de montañas.
Es, probablemente, una de las mejores vistas de cualquier escala de crucero por el Mediterráneo.
Y aquí empiezo con los consejos, porque hasta que no comencé no supe a qué me enfrentaba, y es que allí nadie te avisa para la subida que te espera.


Ya el primer tramo, desde el centro de la ciudad hasta que llegas a la taquilla ya empieza a mostrar lo que te espera, escalones y más escalones hechos en piedra, desgastados, algunos resbaladizos, zonas estrechas y con pendientes pronunciadas. Y así llegas a la taquilla… por llamarla de algún modo, porque es un puesto pequeño donde solo hay una persona (no cabrían más) y un torno.
Pagas 15 euros, que es lo que vale, y sin que te avisen en ningún lado de lo que te queda por subir ni cartel, ni el de taquilla, comienzas la subida. A los 15/20 minutos, una buena parte de la gente que iba subiendo, a los que observaba (incluido yo) ya iba jadeando y parando a cada tramo. Te encuentras una iglesia, y tras ella, alzando la vista bastante, ves una fortificación. Es tu objetivo. 20 minutos después llegas a ella, mientras el camino se complica cada vez más, y cuando lo haces, ves que el cartel explicativo te cuenta que se trata de la pequeña fortaleza, y mirando más arriba (no se véia desde abajo), está la auténtica fortaleza, la de San Juan. Se te cae el alma al suelo, pero ya que has llegado hasta ahí, uno no se rinde, y continúa. Otros 20 minutos más de subida.
Al fin, casi una hora después, te encuentras en la cumbre, y las vistas panorámicas, son auténticamente espectaculares. Merecen la pena desde luego (del castillo apenas se conservan unos muros) por lo que asume que si subes es por las vistas. Más de uno te dirá que las mismas fotografías son las que puedes conseguir desde la iglesia o desde la primera fortificación, o desde algunos trazos de subida, pero bueno, tómatelo como una experiencia más. Una de esas que no se te olvidan como buen viajero.


Eso sí, toma nota de estos pequeños consejos particulares:
✔️ Lleva agua
✔️ Usa calzado cómodo
✔️ Evita las horas centrales del día si hace mucho calor. Yo lo hice a primera hora incluso antes de visitar la ciudad, cuando menos gente había, y menos apretaba el calor.
Por cierto, en dos puntos intermedios se apostan dos pequeños tenderetes donde te venden bebidas, que a más de uno buena falta le hace.
🚶 Pasear junto a las murallas y el puerto
Aunque no quieras subir hasta la fortaleza, merece la pena pasear alrededor de las murallas exteriores, en la parte baja de la ciudad.
Desde fuera se aprecia muchísimo mejor lo impresionante que es el sistema defensivo de Kotor, completamente integrado en la montaña.
Además, caminar junto al puerto permite disfrutar de unas vistas preciosas de los barcos atracados con las montañas de fondo.
Qué comprar o comer en Kotor
Kotor está lleno de pequeños restaurantes y terrazas bastante agradables. La gastronomía mezcla influencias mediterráneas y balcánicas, así que abundan el pescado, carnes a la parrilla, quesos y embutidos locales.
También es muy típico encontrar vinos montenegrinos y rakija, una bebida tradicional bastante fuerte típica de los Balcanes.
En cuanto a compras, predominan las tiendas de artesanía, recuerdos medievales y, cómo no, productos relacionados con gatos.
🌍 Excursiones que puedes hacer desde Kotor
Aunque mucha gente decide quedarse únicamente en la ciudad vieja, desde Kotor también salen excursiones muy interesantes.
Perast y Nuestra Señora de las Rocas
Es probablemente la excursión más famosa de la zona.
Perast es un pequeño pueblo barroco junto al mar absolutamente precioso, situado a muy poca distancia de Kotor. Desde allí salen barcas hacia la pequeña isla artificial de Nuestra Señora de las Rocas, una de las imágenes más famosas de Montenegro.
Budva
Budva es la ciudad costera más turística de Montenegro y combina playas, ambiente y un casco antiguo bastante bonito.
Muchos cruceros ofrecen excursiones organizadas hasta allí.
Recorrer la bahía de Kotor
También existen excursiones en barco para recorrer diferentes pueblos de la bahía, algo muy recomendable si quieres disfrutar del paisaje desde el agua.
Información y reserva de excursiones
Te recomiendo reservarlas con antelación, sobre todo si vas a ir en temporada alta. PUedes hacerlo, informarte y reserva, aquí mismo:
¿Merece la pena visitar Kotor en crucero?
Sin ninguna duda. Kotor tiene algo especial. Quizá sea la llegada por la bahía, las murallas medievales, las montañas gigantescas o el ambiente tranquilo de sus calles, pero es una escala que sorprende muchísimo más de lo que mucha gente espera.
Además, es una ciudad muy cómoda para cruceristas porque prácticamente todo se puede recorrer caminando desde el puerto.
👉 Si estás haciendo un crucero por el Adriático, probablemente Kotor termine siendo una de las escalas que más recuerdes del viaje.
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