
Cuando uno piensa en un crucero por Grecia, normalmente imagina barcos pequeños, islas blancas, puertos tranquilos y una experiencia bastante diferente a la de los enormes cruceros del Caribe. Y precisamente ahí es donde encaja el Celestyal Journey.
He tenido la oportunidad de viajar en este barco durante un crucero por Grecia y el Adriático y, sinceramente, creo que es uno de esos barcos que conviene explicar bien antes de reservarlo. Porque dependiendo de lo que busque cada viajero, la experiencia puede ser muy buena… o quizá no tanto.
Y digo esto porque el Celestyal Journey tiene bastantes cosas positivas, pero también algunos detalles mejorables que creo que merece la pena conocer antes de subir a bordo.
Qué es Celestyal Cruises y qué tipo de cruceros hace
El Celestyal Journey pertenece a Celestyal Cruises, una compañía griega especializada sobre todo en rutas por las islas griegas, el Mediterráneo Oriental y parte del Adriático.
A diferencia de las grandes navieras americanas, aquí el enfoque está mucho más centrado en los destinos que en convertir el barco en un parque temático flotante. Las rutas suelen incluir puertos muy interesantes de Grecia, Montenegro, Croacia o Italia, y normalmente con escalas bastante cómodas. Eso, personalmente, me gustó mucho.
La sensación es que el viaje gira alrededor de los lugares que visitas y no tanto alrededor de las atracciones del propio barco.
Un barco con historia… y eso se nota
El Celestyal Journey no es un barco nuevo, aunque la compañía lo haya renovado recientemente.
Originalmente fue construido en 1994 para Holland America Line con el nombre de Ryndam, y más tarde navegó también para otras compañías antes de acabar en Celestyal. Con los años ha sido reformado varias veces y hoy presenta un aspecto bastante cuidado, pero honestamente, sigue teniendo ciertos detalles que dejan claro que no estamos ante un barco de última generación.
Y creo que es importante decirlo así, porque muchas fotos promocionales pueden dar una impresión algo más moderna de lo que realmente es.
No significa que esté mal mantenido. Al contrario, el barco está bastante bien cuidado. Pero sí conserva algunos toques clásicos y ciertas limitaciones propias de un diseño de otra época.


Cómo es el ambiente a bordo
Aquí sí creo que Celestyal tiene uno de sus puntos fuertes pues el ambiente a bordo es bastante tranquilo y agradable. El barco tiene una capacidad relativamente contenida comparada con los gigantes actuales, y eso hace que todo resulte mucho más manejable.
No hay sensación constante de masificación, ni colas enormes, ni necesidad de reservar absolutamente todo con semanas de antelación. Además, buena parte del público busca precisamente este tipo de crucero más relajado y enfocado en las escalas.
También me sorprendió para bien la amabilidad del personal. Y esto sí creo que merece destacarse especialmente.
Durante todo el viaje la tripulación fue muy cercana, atenta y amable. Tanto en restaurantes como en limpieza o atención al pasajero, el trato me pareció muy bueno y bastante más cálido que en compañías donde por tamaño del buque todo pueda resultar mucho más impersonal.
Los camarotes: cómodos, pero con algunos detalles mejorables
Los camarotes cumplen perfectamente para descansar y en general me parecieron cómodos, aunque hubiera agradecido una cama un poco más ancha. Ahora bien, también hay pequeños detalles que creo que podrían mejorarse fácilmente.
Por ejemplo, algo tan simple como los enchufes. En mi camarote solo había prácticamente uno disponible, y ni siquiera el baño tenía enchufe. Puede parecer una tontería, pero hoy en día, entre móviles, relojes, cámaras o baterías externas, se echa bastante de menos algún punto de carga adicional.
Son esos pequeños detalles donde se nota un poco más la edad original del barco. Aun así, la comodidad general era correcta y el barco resultaba bastante silencioso para dormir, algo que personalmente valoro muchísimo en un crucero.
La comida del buffet: correcta, pero algo repetitiva
Aquí creo que merece la pena ser honestos porque es uno de los aspectos donde el Celestyal Journey probablemente no destaca especialmente.
La comida está bien, sin más. Sí hay bastantes guiños a la gastronomía griega y mediterránea, con platos típicos, quesos, aceitunas, ensaladas o mousaka, y eso se agradece porque le da personalidad al viaje. Pero después de varios días, el buffet termina resultando bastante repetitivo.
Además, la calidad general me pareció media. No mala, ni mucho menos, pero tampoco especialmente destacable comparada con otras navieras.
Otro detalle que creo importante mencionar es que algunos elementos básicos no están incluidos en las tarifas estándar. Por ejemplo, el zumo de naranja natural en los desayunos se paga aparte, igual que muchas bebidas alcohólicas o cervezas. Y el café mejor tomarlo en algunos de los bares, aunque tengas que pagarlo, porque el del buffet es francamente malo.
No es algo dramático, porque ocurre en muchas compañías, pero conviene saberlo antes de viajar.
Los horarios de comida podrían adaptarse mejor
Este fue probablemente uno de los aspectos que menos me convenció durante el crucero.
Los horarios del buffet y de algunas comidas son relativamente cortos y, en determinadas escalas con excursiones largas, no siempre encajan demasiado bien con los horarios reales de los pasajeros. La mayor parte de los días, el buffet ya estaba cerrado a las 14 h. o a las 14,30 h. Por las mañanas, el desayuno cerraba a las 9 h. o 9,30 h. y más allas de las 21 h. ya no se puede cenar a menos que lo hagas pagando en alguna de las cafeterías o bares.
Había días en los que llegabas de una excursión bastante cansado y como digo ya quedaban pocas opciones abiertas o los horarios estaban muy ajustados.
Creo sinceramente que es uno de los puntos donde Celestyal todavía tiene margen de mejora, especialmente teniendo en cuenta que gran parte de sus rutas están muy centradas en excursiones culturales largas.
Restaurantes y cafeterías del Celestyal Journey
Una de las cosas que más llama la atención del Celestyal Journey es que, pese a no ser un barco enorme, tiene bastantes opciones para comer y tomar algo repartidas por distintas zonas del barco.
Eso sí, aquí también conviene explicar bien cómo funciona la experiencia a bordo, porque no todos los restaurantes están incluidos y algunos espacios son claramente mejores que otros.
Thalassa Restaurant, el restaurante principal
El Thalassa Restaurant es el comedor principal del barco y donde se sirven muchas de las cenas a la carta, además de algunos desayunos y comidas.
Visualmente es probablemente uno de los espacios más elegantes del barco y donde más se nota ese aire clásico de crucero tradicional. El servicio aquí suele ser bastante atento y tranquilo, algo que se agradece bastante después de excursiones largas.
The Taverna, el buffet del barco
El buffet principal del barco está en The Taverna. Es donde probablemente acabaréis desayunando y comiendo la mayoría de días si vais con excursiones y horarios más rápidos.
La oferta incorpora bastante cocina mediterránea y platos griegos, algo que se agradece porque da personalidad al crucero. Pero siendo sinceros, después de varios días sí terminé notando bastante repetición en el buffet como he dicho anteriormente. Calidad media y bastante enfocada a ser funcional más que gastronómica.
Greek Deli, la opción más práctica entre horas
Uno de los rincones más útiles del barco es el Greek Deli, una pequeña zona de comida rápida inspirada en productos griegos que se encuentra en la cubierta 11, junto a la piscina.
Aquí sirven gyros, koulouris (rosquillas típicas griegas), wraps, perritos, hamburguesas y pizzas. Comida rápida, para ser exactos. Es un sitio útil para vuestro regreso de las excursiones porque este sí está abierto hasta las 18,30 h.
Los restaurantes de especialidad
El barco también tiene varios restaurantes de pago algo más elaborados. Están:
- Grill Seekers, especializado en carnes y parrilla.
- Pink Moon, con inspiración asiática y japonesa.
- Smoked Olive, más orientado a cocina mediterránea moderna.
Personalmente, creo que Celestyal intenta precisamente con estos espacios elevar un poco el nivel gastronómico para quien quiera algo más especial que el buffet o el restaurante principal.
Cafeterías, bares y zonas para tomar algo
El Celestyal Journey también tiene bastantes bares y lounges repartidos por el barco. Hay zonas bastante agradables para tomar algo después de cenar o simplemente sentarse durante la navegación mirando al mar.
Están:
- Horizons Lounge, que es el que se usa de discoteca.
- Martini Bar, agradable y relajado, y con un llamativo espectáculo de magia.
- Café Nation, para disfrutar de un buen café en todos sus formatos.
- Grapevine, bastante pequeño pero especializado en vinos.
- Halara Cove Bar, en la zona de las piscinas del barco.
- Fig & Honey, también en la zona de piscina, para helados y zumos.
- Blue Bar Lounge, probablemente el más tranquilo de todas las zonas del barco.
- Fizz Club, de estilo muy clásico. Parece de otra época, pero apenas vi movimiento en él.


El ambiente nocturno es tranquilo y bastante mediterráneo. No esperéis fiestas gigantescas constantes, pero sí música en directo, cócteles y un ambiente bastante agradable por las noches.


Eso sí, aquí conviene recordar algo importante: muchas bebidas alcohólicas, cervezas y algunos productos básicos no están incluidos en las tarifas estándar. Incluso algo tan simple como el zumo de naranja natural del desayuno se paga aparte.
Y creo que es uno de esos pequeños detalles que sorprenden a algunos pasajeros cuando viajan por primera vez con la compañía.
El teatro y los espectáculos
Aquí tengo opiniones bastante mezcladas. Por un lado, los espectáculos me sorprendieron para bien. El repertorio es entretenido, los artistas trabajan bien y se entregan al máximo y las actuaciones son bastante amenas para un barco de este tamaño. No esperéis producciones gigantescas al estilo Las Vegas, pero sí espectáculos agradables y bien llevados que ayudan bastante a animar las noches a bordo.
Ahora bien, el diseño del teatro tiene un problema bastante evidente: los techos entre plantas son bastante bajos y en algunas zonas la visibilidad desde la segunda planta del teatro (e incluso del fondo de la primera) queda algo entorpecida.
Es uno de esos detalles arquitectónicos que probablemente hoy se diseñarían de otra manera.


Piscinas y zonas exteriores
Las zonas exteriores son agradables y suficientes para el tamaño del barco. No hay grandes parques acuáticos ni enormes cubiertas espectaculares, pero sí bastantes espacios para sentarse tranquilamente, tomar algo o simplemente mirar el mar durante la navegación.
Y honestamente, creo que encaja bastante bien con el tipo de crucero que propone Celestyal.


Uno de los grandes puntos fuertes: el embarque y desembarque
Si hay algo que realmente me pareció muy bueno en este crucero fue toda la organización del embarque y desembarque.
Tanto al inicio como al final del viaje, el proceso fue sorprendentemente rápido, cómodo y bastante bien organizado. Y después de haber hecho otros cruceros donde puedes perder muchísimo tiempo en colas interminables, aquí se agradece muchísimo.
También en todas las escalas las salidas del barco eran bastante ágiles y sencillas.
Qué rutas hace el Celestyal Journey
El barco suele operar principalmente rutas por:
- Grecia
- Islas griegas
- Adriático
- Montenegro
- Croacia
- Italia
- Turquía
Con escalas habituales en destinos como:
En la temporada baja de esta zona, por contra, sus barcos se dirigen hacia el Golfo Pérsico para recorrer países como Qatar o Emiratos Árabes.
Entonces… ¿merece la pena viajar en el Celestyal Journey?
Sí, pero creo que es importante saber qué tipo de crucero estáis reservando.
Si buscáis un barco ultramoderno lleno de atracciones, tecnología, restaurantes infinitos y entretenimiento constante, probablemente no sea vuestra mejor opción.
Pero si os interesa más un crucero relativamente tranquilo, cómodo, con buenas rutas por Grecia y el Adriático, un ambiente agradable y una experiencia bastante más cercana y mediterránea, entonces el Celestyal Journey puede encajar muy bien.
Personalmente, me quedo sobre todo con eso: un crucero imperfecto, sí, pero bastante honesto con lo que ofrece.
Y muchas veces, precisamente eso, para un determinado tipo de viajero, termina siendo más agradable que algunos barcos gigantescos donde todo parece mucho más artificial.











